Traducir literatura es traducir el alma de un país
Desde Seúl, la periodista cultural Vivian Lavín conversa con la traductora Sunme Yoon sobre el verdadero sentido de la traducción literaria, el papel de la inteligencia artificial y la política cultural que ha convertido a Corea en un referente mundial.
¿Puede una inteligencia artificial traducir una novela?
La pregunta parece inevitable en un momento en que las herramientas de traducción automática ofrecen resultados cada vez más precisos. Sin embargo, basta conversar unos minutos con Sunme Yoon para comprender que la verdadera traducción literaria ocurre en un lugar al que ninguna máquina ha logrado acceder: el territorio de la interpretación.
Hasta Seúl llegó la periodista cultural Vivian Lavín para entrevistar a una de las figuras más influyentes en la difusión internacional de la literatura coreana. Traductora, académica y formadora de nuevas generaciones de especialistas, Sunme Yoon ha sido una de las grandes impulsoras de la presencia de autores coreanos en lengua española y es ampliamente reconocida por haber descubierto tempranamente la obra de Han Kang, lo que significara años más tarde que la escritora recibiera el Premio Nobel de Literatura.
La conversación comienza justamente allí donde hoy parecen concentrarse muchas inquietudes: el avance de la inteligencia artificial.
Para Sunme Yoon, las plataformas de traducción automática han alcanzado un nivel notable cuando se trata de textos técnicos, científicos o informativos. Allí, explica, las palabras buscan transmitir información precisa y unívoca. La literatura, en cambio, pertenece a otra dimensión.
«La literatura es un lenguaje figurado. Una palabra nunca significa solamente una cosa.»
Una ironía, una metáfora, un silencio, una ambigüedad o un doble sentido forman parte del verdadero tejido de una obra literaria. Traducir implica reconocer todos esos matices antes de escribir una sola palabra en otro idioma.
«No se traducen las palabras; se traduce el significado.»
Esa idea atraviesa toda su manera de entender el oficio. La fidelidad al texto original no consiste en trasladar literalmente cada expresión, sino en comprender profundamente aquello que el autor quiso decir y encontrar la forma más natural de recrearlo en otra lengua.
Como profesora del Instituto de Traducción de Literatura Coreana (LTI Korea), participa en la formación de traductores provenientes de distintos lugares del mundo. La mayoría no son coreanos, porque la mejor traducción siempre se realiza hacia la lengua materna del traductor.
Vivian Lavín también conversa con ella sobre la política pública que ha permitido proyectar la literatura coreana al mundo. El Instituto financia traducciones, publicaciones internacionales y un amplio programa de becas para formar nuevos traductores, entendiendo que traducir es una herramienta estratégica para internacionalizar la cultura.
La conversación se detiene también en la llamada Hallyu u "ola coreana". Para Sunme Yoon, quienes hoy descubren Corea a través del K-pop o las series televisivas probablemente llegarán mañana a sus libros.
«La inversión en literatura no busca beneficios inmediatos. Es una inversión para el espíritu.»
Al finalizar, ambas reflexionan sobre una antigua descripción del pueblo coreano como «el pueblo vestido de blanco que ama la música y la danza». Una imagen que permite comprender que el actual reconocimiento internacional de Corea tiene raíces culturales mucho más profundas que las tendencias contemporáneas.
Traducir, concluye Sunme Yoon, no consiste únicamente en cambiar un idioma por otro. Significa permitir que una cultura pueda ser leída por otra. Que una novela escrita en Seúl encuentre un lector en Santiago. Que las historias crucen las fronteras sin perder aquello que las hace profundamente humanas.
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Fecha de emisión: 8 de julio de 2026





