Entrevista a Carlos Franz:

Rugendas, Darwin y el amor

Vivian Lavín conversó con el escritor chileno Carlos Franz sobre su última publicación Si te vieras con mis ojos, novela galardonada con la primera versión del Premio Bienal Vargas Llosa que distingue a la mejor novela publicada en castellano en los años 2014 y 2015.

Por Vivian Lavín Almazán

1 DE JULIO DE 2017

Que la protagonista de una novela sea conocida como la Vinchuca, por las marcas de los besos tipo chupones que deja en los rostros de sus amigos y amantes, no es indicativo que se trate de una novela irreverente y divertida –necesariamente- como tampoco que la protagonista, diga sobre Darwin que "lo tiene tan largo como su picoroco". Eso son solo guiños humorísticos que hace el serio escritor Carlos Franz a través de una novela que resulta un retrato de época del Chile de mediados del siglo XIX y que tiene al pintor Mauricio Rugendas como protagonista.
Es Carmen, la Vinchuca, Carmen Lisperguer de Gutiérrez, quien tendría su correlato real con una mujer llamada Carmen Arriagada, pero que en la novela resulta ser nada menos que sobrina de La Quintrala, la que tiene un particular romance con el pintor y quien narra la historia y establece lo que sería el nudo de la trama: ¿es el amor una ficción, "un engaño de la naturaleza para incitarnos a perpetuar la especie" o una pasión que supera la carnalidad? Para responder esta pregunta, Carolos Franz utiliza a Charles Darwin y a su teoría de la selección natural, la que pone en tensión frente a la concepción emotiva del artista, cuya adoración por la mujer amada lo lleva a decir Si te vieras con mis ojos, que es título de la novela. Un relato empapado en personajes distinguibles de nuestra historia decimonónica, entre los que se cuentan Portales, Constanza de Nordenflicht, y La Quintrala, como también parte de nuestro imaginario patrimonial, cultural, como lo es el monstruo de la Laguna de Tagua-Tagua y la momia-niño del Cerro El Plomo. Todos elementos locales que en esta novela adquieren valor continental.
Es acaso por eso que la primera versión del premio Bienal Vargas Llosa, que distingue a la mejor novela publicada en castellano en los años 2014 y 2015, lo acaba de recibir Carlos Franz. Él es el autor chileno del momento. Bienvenido Carlos Franz a Vuelan las Plumas ¿Cómo estás?

Muy bien, muchas gracias. Gracias por la invitación

En una columna titulada Premios, hace un par de semanas, decías: "escritor de verdad. Lo digo mentalmente y aún no me lo creo ¿lo creeré alguna vez? Por ejemplo, si llegaran a darme este otro premio que no terminan nunca de fallar". Bueno, el premio, finalmente, te favoreció ¿es ahora Carlos Franz un escritor de verdad?

No. Es bonito que recuerdes esas líneas de ese testimonio. Es un texto testimonial que escribí yo luego de participar en la final de este premio muy tenso porque invitan a los cinco finalistas (que son cinco luego de haber sido 11) a estar ahí, en este caso en Lima, esperando varios días a que el jurado finalmente decida. Así que sí, produce una gran tensión. Yo pensaba cosas como las que escribí, como las que tú anotas "si acaso podría sentirme escritor finalmente". Yo no sé si le ocurrirá a muchos escritores, a mí sí, yo puse tan en alto la idea de ser escritor cuando se me ocurrió, cuando soñé con esto por primera vez a mis 15 años, que la verdad quedó ahí en lo alto y ha sido difícil para mí nunca calzar esa imagen tan elevada con mi propia imagen; que me miro al espejo y me encuentro una persona corriente. A veces, por supuesto, cuando estoy escribiendo, tengo la sensación romántica –para volver a período romántico- de que una inspiración pasa por mí y que en ese momento y en ningún otro, ni antes ni después, soy, a lo mejor, una persona especial.

Cuando te pregunto si eres o si te consideras ahora un "escritor" y que eso se acuña, viene de tu imaginario. Yo creo que ese imaginario también lo interpretaste en tu época ¿no? Había, quizás en tu ámbito familiar, donde estudiaste, con quienes te relacionaste, el escritor era una figura importante; tenemos dos premios Nobel de literatura, nada menos, en nuestro país. Sin embargo, yo también he leído la prensa en los últimos días, en esta suerte de carrusel de entrevistas que has dado a propósito de este premio y de esta premiada novela "Si te vieras con mis ojos" de la cual estamos hablando, y tú te quejas de que acá hay una escasa valoración de los escritores, ni siquiera las autoridades. Tú has sido, también, hay que recordarlo, no solo eres escritor también has pertenecido al cuerpo diplomático, por lo tanto, representado a Chile fuera de nuestro país, tampoco has recibido, por parte de lo que podríamos llamar el Estado – que es el gobierno de turno- ni siquiera un llamado, una felicitación. ¿Qué nos pasa con los escritores?

Tu pregunta tiene dos patas, digamos. Yo creo que ayer como hoy, los escritores que empiezan a soñar con serlo ponen, en general, muy en alto esa imagen de escritor. Hay que pensar, por ejemplo, en las novelas de Bolaño que han causado furor especialmente en las generaciones más jóvenes y donde la idea del escritor, del poeta, es algo prácticamente divino, es una concepción muy exaltada de la literatura, que yo comparto. Yo creo que sigue siendo así. Otra cosa es que, efectivamente, es probable y hasta casi seguro, que entre esa época, hace unos 40 años, desde mi adolescencia, cuando soñé con ser escritor, y ahora, ha habido una disminución de la valoración social de la literatura, especialmente en países donde la cultura no ha estado en el primer plano en esos mismos periodos, por distintas razones. Chile es un caso de esos y no sé si lo mío es ejemplo o no pero a mí me pareció pertinente mencionarlo. Es decir, me extrañó que yo venía de recibir en Lima este premio, este un premio internacional que se falla en Lima pero se organiza en España, con un jurado internacional...

No, pero si este premio ha salido en los medios más importantes de la lengua castellana, eso es un hecho

Y yo llevaba una semana de vuelta acá y no había tenido un recado indirecto siquiera de alguna autoridad de gobierno, en circunstancias que, pensaba yo, si un deportista gana un torneo iberoamericano, que sería como el equivalente, un torneo iberoamericano de su especialidad y qué sé yo

Lo recibe la presidenta

Claro, a lo mejor lo recibe hasta la presidenta pero si no el Ministro del ramo, no sé, se juega de alguna forma para hacer pedagogía desde su cargo político, para mostrar que las autoridades le dan importancia a estas cosas y que cuando, después dicen, por ejemplo, que los jóvenes deben leer, pues bueno, ellos predican con el ejemplo valorando las obras de los autores chilenos destacadas internacionalmente. Bueno, eso no ocurrió. Tuvo que pasar un mes aproximadamente para que un funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores, el director de relaciones culturales subrogante, me mandara una carta muy conceptuosa que yo agradezco mucho pero, evidentemente, no tiene proporción con lo que estamos hablando.

No, una carta privada con algo que por cierto...

Yo no necesito por mi parte, y te agradezco que me toques el tema, porque, claro, hubo reacciones a esas declaraciones mías, yo por otra parte no necesito más felicitaciones, no ando buscando eso...

No, pero tú estás tocando un punto importante

Lo que quise hacer es algo que, como para mí es tan importante la literatura...

Yo creo que es algo que hemos vivido muchos, de alguna manera

Cuando el ninguneo empieza por las autoridades qué le podemos pedir a la sociedad

Exactamente. Y esto lo hemos vivido de alguna manera y lo estamos viviendo de manera permanente, hay un maltrato entre nosotros, hay una cosa un poquito espesa, todavía no se logra evidenciar lo suficiente y me parece bien señalarlo y por eso quería que lo dijeras de esa manera. Ahora, hablemos un poquito de esta novela, me parece bien interesante. Es una novela donde uno o por lo menos a mí me queda muy clara su arquitectura, se nota que es una novela muy pensada. Acá Rugendas, Darwin y hasta una sobrina de la Quintrala, como la pones ahí aunque no era en la vida real...

Bueno, sobrina o bisnieta o tataranieta...

Da lo mismo, pero tiene algo, es decir, es la Quintrala, como sea pero hay una relación con la Quintrala que, por supuesto, es parte de nuestro imaginario. Lo que haces ahí es también hablar del amor pero también haces un retrato de época. Todos estos elementos ¿cómo se fraguaron para, finalmente, ser esta novela? Porque tengo entendido que ha sido un proceso bastante largo, no fue un arrebato de inspiración.

No, en realidad todas mis novelas me toman mucho tiempo, quizás debería decir "demasiado tiempo". Tuve la idea de esta novela hace más de 20 años atrás y durante ese periodo fui tomando notas, investigando, en fin. Pero de los elementos que tú mencionas, porque hay varios planos y niveles de lectura en el libro, de los que tú mencionas, el elemento histórico y la novela de amor, el que es predominante aquí es la historia de amor. Lo que yo quería era escribir una historia de amor y simplemente encontré a mano un buen soporte que era esta historia de amor entre el pintor Rugendas y Carmen Arriagada, que está documentado y me pareció conmovedor cuando lo leí. Está todo el testimonio, todas las cartas de Carmen se conservan, y me pareció muy lindo, una historia que merecía ser contada porque a través de ella podía contar la historia de amor que buscaba contar, que es una historia de amor que no es sencilla son, en el fondo, mis reflexiones acerca de la experiencia amorosa y erótica de ya casi una vida.

Y dentro de estas reflexiones tú también vas integrando elementos patrimoniales, por eso destacaba yo al monstruo de la Laguna Tagua Tagua, a la momia del cerro del Plomo que, en realidad, tú la pusiste en el Aconcagua. Bueno, tú vas jugando con muchas cosas, muchos aspectos, elementos de nuestra idiosincrasia y uno podría decir "¡Ah! Pero esta es una novela bastante localista" Sin embargo, lo que haces y, bueno, ahí se cumple eso de "háblame de tu pueblo y hablarás del mundo", como dice Vargas Llosa muy elogiosamente en un amplio artículo publicado en El País es que esta novela habla de la latinoamericaneidad, de toda nuestra Latinoamérica lo que es, claramente, un mérito ¿no?

Bueno, es que yo invento. Yo tomo esos elementos, que son elementos que fui encontrando en el curso de mi investigación. Por ejemplo, la laguna de Tagua Tagua ya ni existe, se secó en 1840 y tanto poquito después de que la viera Darwin. Darwin la menciona en su libro del viaje del Beagle a su paso por Chile, en fin. Entonces, a mí me pareció ideal situar en esa laguna, en donde me enteré que habían estos chivines que son unas islas flotantes que la gente, los campesinos, creían que podían ser monstruos, una escena de la novela, estaba cantando. Es decir, los escritores andamos buscando eso, elementos dramáticos de los cuales colgar nuestra imaginación para darle un significado. Entonces, yo ahí compara la isla flotante con el amor, cómo el amor va derivando llevado por el viento en esa laguna durante la noche, es una imagen posible, factible del amor.

Pero esos elementos dramáticos o esa tensión dramática que es parte de la estructura del drama, ya lo decía Aristóteles en su famosa Poética, pero acá hay una tensión dramática extra literaria que me gustaría que pudieras compartirnos. Ya lo decía al comienzo, y también lo mencionabas tú, que para que ganara esta novela este premio de la Bienal Vargas Llosa, esto fue a través de sucesivas eliminatorias y quedando, finalmente, en una gran noche en la que tú... y he tomado algunos párrafos porque tú estos lo publicaste en esa crónica que hiciste en La Segunda y dice: "Sufro en la oscuridad – y así empieza- de una sala de teatro esperando a saber si una novela mía recibirá un distinción literaria. Otros cuatro finalistas, provenientes de otros países, padecen conmigo esta expectativa en el gran teatro de Lima. Los amables y eficientes organizadores del concurso han estirado la cuerda del suspenso durante meses, semanas y ahora le dan una vuelta a este potro del tormento, alargando la ceremonia ¡Por todos los diablos! exclamo para mis adentros ¡Que anuncien el fallo de una vez!" Bueno, hay dudas de que un padre pudiera sufrir tanto como tú lo haces ahí. Sufrimiento, expectación, espectáculo ¿es el precio que hay que pagar por intentar escribir? Carlos Franz, crees tú que acá hay elementos del espectáculo que, sencillamente, es parte de la industria, porque esto es lo que vemos en la televisión todos los días, las eliminaciones... ¿tiene eso que ver con la literatura?

Es que choca frontalmente el oficio del escritor, del autor, que es un oficio, aunque es un cliché pero es un cliché verdadero...

Solitario

Me consta... muy solitario, de gran introspección, de volverse sobre uno mismo, muchas horas solo y qué sé yo. Ese silencio choca de repente, claro, con los focos del espectáculo, con los micrófonos, con estos mecanismos para llamar la atención pero no seré yo quien critique a los organizadores por ello

No, tú no puedes

No, no solo porque no puedo sino porque además entiendo perfectamente lo que se busca. Lo que se busca es, justamente, aquello con lo cual partimos esta conversación: llamar la atención de la sociedad sobre la literatura y, desgraciadamente hoy día, los vehículos para lograrlo no son otros que los de los focos, los de las cámaras, los de... en fin. Así que es lo de menos realmente. El hecho, sí, de estar ahí durante cuatro o cinco días esperando que el jurado decida y que luego esa noche estén ahí estirando la cuerda con unos espectáculos y unas cosas, antes de dar el veredicto, le añade un suspenso que a uno lo hace sufrir mucho pero que, me imagino yo, al público que siguió esto a través de la televisión en Perú -no fueron masas pero alguien lo habrá visto- le habrá creado un interés adicional. El hecho de anunciar las listas de finalistas, primero en diciembre una lista larga, después otra más corta en febrero. Todo esto le va añadiendo o concitando un interés de la sociedad que yo aplaudo. Me parece fantástico. Si uno tiene que sufrir por eso, bueno, bienvenido ese pequeño sufrimiento.

Bueno, cuando estamos hablando con Carlos Franz a propósito de esta novela Si te vieras con mis ojos, tú dices que te demoraste mucho en escribir esta novela. ¿Qué fue lo que más te costó? ¿Qué fue lo que más disfrutaste? Porque a veces eso va junto sobre todo para los escritores que tienen... o resolver esos nudos produce muchísimo placer.

Claro. Lo que más me costó, seguramente, una vez más porque no es primera vez que lo intento, construir el personaje de Carmen que junto con ser la protagonista del libro es la narradora del libro, y además yo adopto en el curso de la escritura varios puntos de vista y finalmente decido que el mejor punto de vista es unobastante complejo que es narrar en segunda persona. Entonces, ella cuenta la historia pero ella cuenta la historia como si la viera desde los ojos de su amante, de Rugendas. Eso me costó. Me costó, pero yo tenía la intuición de que esa mirada en escorzo, en diagonal, oblicua, era preferible a la mirada frontal, simplona que, en general, se le dedica a las historias de amor porque problematizaba las cosas. Básicamente, la pregunta que ella se hace, y por eso narra de este modo, es ¿qué vio él en mí? Que yo creo que es una pregunta que todos los enamorados y enamoradas nos hemos hecho alguna vez. ¿Por qué? Porque el amor es una especie de gran intoxicación en la cual una persona encuentra en otra todo lo que esperaba de la vida, estoy hablando del amor apasionado, de las primeras etapas del amor, es esa persona perfecta, maravillosa, empezamos a decir una serie de cosas que en nuestro estado normal no creemos pero hay un miedo implícito y el miedo es cuándo esa persona se va a dar cuenta que la imagen ideal que ha puesto en mí no corresponde a la realidad y que la realidad es levemente, o a veces muy diferente, a aquella imagen idealizada. Esto es algo que subyace a la pasión, a la pasión amorosa en sus primeras etapas, que a mí me parece fascinante porque le da suspenso justamente, le da la angustia de que en algún minuto se va a revelar el malentendido.

Yo te quiero decir que, a propósito de la figura de la mujer, la que estás contando, ella es una mujer emancipada o por lo menos trata de serlo, de una manera bastante particular pero trata. Y, sin embargo, aparece tratando a las otras mujeres de "putas" cuando son mujeres que están haciendo lo mismo que ella o que hicieron lo mismo, que fue acostarse con Rugendas, y lo mencionas dos veces y eso es muy masculino.

Pero yo creo que es muy femenino también pues. Yo creo que las mujeres celosas, y los hombres celosos también, dicen eso: "la que se acostó con mi marido es una puta".

Es que ella no es...esa es la celosa pero no la emancipada.

Yo creo que las emancipadas pueden ser celosas también.

También, eso sí.

Tengo la sospecha de que por mucho que sea la emancipación, ni hombres ni mujeres nos vamos a liberar de los celos nunca.
Sí, claramente, pero ahí hay una cosa que a mí me llamó la atención sobre todo por esa construcción tan masculina de ver... y, claramente, el personaje de Constanza de Nordenflicht es también tan sometida a Diego Portales. Tuve el anhelo de que le hubiese dicho un par de cosas a ese hombre.

Bueno, está bien si provoca exasperación en algunas personas

Está bien, lograste...

A mí me parece bien ¿Por qué? Porque todo lo que sea creer en el texto literario, promoviendo cualquier tipo de emoción, mientras no sea simplemente la del aburrimiento, significa una victoria de la literatura. Constanza es un personaje muy lateral en toda esta historia, yo no lo investigué bien. Me parece que ella fue un poco así, es decir, fue una mujer que él tomó como amante y que ella se enamoró perdidamente de Portales y lo siguió siempre...

Tuvo sus hijos con él a pesar de que él era un monstruo

A pesar de que él se le arrancaba, se iba, la dejaba botada. Bueno, qué le vamos a hacer, esa es la realidad, pasan esas cosas.

Nos queda poquito tiempo, Carlos. Hablemos de esa relación historia y la ficción, la realidad y la ficción, que son los dos grandes materiales sobre los cuales se monta esta novela Si te vieras con mis ojos.

Bueno, yo te diría que es una relación, a ver, se me ocurre ahora decirlo así: es una relación que está implícita también en la relación amorosa, la relación entre la realidad y la ficción. Por un lado, hay un relato de lo verdadero que está ocurriendo, que pueden hacer terceras personas, ajenas tal vez, a menudo no entienden lo que pasa con los enamorados, y por otro lado, el relato íntimo que nosotros nos hacemos del amor que estamos viviendo, que muchas veces no calza para nada con lo que en la práctica está ocurriendo y con lo que va a ser el destino de ese amor. Así que esa pregunta, esa tensión es parte también de la tensión central de esta novela que es el amor entre Carmen y Rugendas.

Pero siempre tú tomando la historia, como que tú necesitas anclarte mucho en la realidad, en la realidad histórica me refiero

O sea, lo que yo hice en este caso, porque lo disfruté mucho, fue investigar cómo era todo el contexto histórico pero luego, de la montaña de notas que tomé, prácticamente no consulté ninguna, solamente aproveché lo que me venía naturalmente a la memoria para que resultara, aparecieran, digamos, estas imágenes históricas como algo natural, como algo que alguien que hubiese estado ahí recordaría de manera natural, no un estudioso ni un historiador. A mí la historia me interesa, en una novela, como telón de fondo nada más.

Bueno Carlos Franz, te quiero agradecer que hayas venido acá, a Vuelan las Plumas, a compartir con nosotros lo que fue parte de la escritura y también la premiación de Si te vieras con mis ojos y, por cierto, felicitarte, porque de verdad fuiste muy valiente eal haber aceptado, primero, toda esta procesión que significó el haberte convertido en el flamante ganador de esta Bienal de novela Vargas Llosa, nada menos que el mejor libro en lengua castellana del 2014 y del 2015, es decir, ¿harto, ah?

Es harto, sí.

Es como para estar muy contento. Me alegro que, además, venga con un suculento cheque

Un emotivo cheque

 Claro, te tiene que haber dado mucha emoción sobre todo el verlo ahí, en la cuenta corriente, eso me parece bien, que lo disfrutes. Y claro, larga a vida a tu novela, que ojalá sea muy leída, que nos permita, también, hablar de ciencia y de tantos otros temas, que sea un motivo de conversación y de discusión también, por qué no. Muchas gracias.

Eso es lo principal. Yo valoro este premio más que nada por eso, por la oportunidad de que el libro se difunda y se conozca.