La historieta como memoria viva de Chile
Desde LIBER Barcelona 2026, los editores de Nauta Colecciones recorren una vida de rescate editorial, investigación y trabajo colectivo para devolver la narrativa gráfica chilena a sus lectores y proyectarla al mundo. Los invitamos a escuchar la entrevista con Vivian Lavin.
En una feria del libro, los catálogos suelen hablar antes que sus editores. Sobre las mesas de LIBER Barcelona, las portadas compiten por unos segundos de atención, pero algunas contienen una historia más larga: la de obras que estuvieron a punto de desaparecer y regresaron convertidas en libros cuidadosamente investigados y diseñados. Ese es el territorio de Nauta Colecciones Ediciones, el proyecto que María Eliana Aguayo y Moisés Hasson han sostenido durante once años para recuperar la memoria de la historieta chilena. En conversación con Vivian Lavín para Vuelan las Plumas, ambos reconstruyen una aventura editorial movida por la investigación, el afecto por los libros y una obstinación que ha debido aprender a convivir con la fragilidad económica del sector.
La imagen que propone Lavín para describirlos es ferroviaria. Hasson sería la locomotora que avanza impulsada por nuevos hallazgos; Aguayo, la persona que instala los rieles, calcula el trayecto y hace posible que ese movimiento llegue a destino. La metáfora revela la complementariedad del trabajo. Él reúne, clasifica y estudia durante años revistas, personajes y autores. Ella convierte ese caudal en proyectos posibles: coordina equipos, ordena procesos, busca financiamiento y diseña caminos para que los libros encuentren lectores. No se trata de separar pasión y gestión, sino de comprender que una editorial independiente necesita ambas energías para persistir.
"Yo partí, la verdad, siguiendo la pasión de Moisés". —María Eliana Aguayo
Aguayo, ingeniera civil de formación, recuerda que la historia comenzó cuando Hasson escribió Historia del cómic en Chile. Seguir aquella pasión significó entrar en un archivo enorme y, al mismo tiempo, descubrir que el patrimonio gráfico chileno guardaba vacíos que nadie estaba atendiendo. Desde entonces, Nauta Colecciones ha trabajado para devolver presencia material a obras y creadores desplazados por el tiempo. El gesto editorial no consiste solo en reproducir páginas antiguas: supone investigar, seleccionar, contextualizar, restaurar imágenes, diseñar volúmenes y construir una lectura contemporánea. Cada libro busca ser un objeto de calidad capaz de expresar respeto por quienes crearon esas historias y por quienes vuelven a encontrarlas.
"Lo que estamos haciendo nosotros es rescatar estas obras, rescatar a estos autores que estaban olvidados, y ponerlos en valor, haciendo unos libros de alta calidad". —María Eliana Aguayo
En la trayectoria de Hasson, el punto de partida tiene nombre propio. Mampato, la revista creada a fines de los años sesenta, no fue únicamente una lectura infantil: abrió una puerta hacia un lenguaje en que dibujo, aventura, imaginación y mundo social podían convivir. En una época anterior a internet, el conocimiento se construía de otra manera. Había que buscar publicaciones, escribir cartas, intercambiar información, perseguir datos y conservar ejemplares. La colección personal se transformó así en un archivo de trabajo y en la base concreta de una investigación que, con el tiempo, cruzaría las fronteras de Chile.
"Mampato es una revista fundacional de mi gusto por la historieta". —Moisés Hasson
Ese archivo doméstico permite comprender una forma de conocimiento hecha de paciencia. No se reúne una colección de estas características de un día para otro: cada revista trae fechas, firmas, estilos de impresión, cambios de lenguaje y huellas de sus lectores. Hasson aprendió a leer esas piezas como documentos culturales. Historia del cómic en Chile, publicado también en Francia, en proceso de traducción al alemán y con una coedición en España, nació de ese trabajo acumulativo. Según relata, la edición francesa fue escogida entre doce títulos destacados dentro de una selección de cien libros sobre cómic, un reconocimiento que confirma el interés internacional por una tradición gráfica muchas veces subestimada en su propio país.
"La fuente de mis trabajos es mi propia colección; es la madre de la información que yo he ido aprendiendo". —Moisés Hasson
Mirar la historieta como documento modifica la pregunta por su valor. Ya no es solo qué tan entretenida resulta una aventura o cuán memorable es un personaje, sino qué sociedad aparece en sus páginas. La ropa, las ciudades, los oficios, las bromas permitidas y las que dejaron de serlo, las formas de autoridad, los deseos colectivos y los límites de la censura forman parte de ese registro. Las revistas picarescas, por ejemplo, revelan transformaciones en las fronteras de lo publicable. El cierre de Mampato, en enero de 1978, señala para Hasson una fractura después de la cual la historieta chilena prácticamente desapareció durante años. Leer su historia implica entonces leer también los silencios, interrupciones y recomienzos del país.
"La historia de la historieta no está aislada. Uno en sus páginas va viendo la evolución de la sociedad, va viendo las cosas que van pasando alrededor". —Moisés Hasson
Entre los rescates de Nauta Colecciones aparece El Guaso Ramón, personaje de Vicar profundamente ligado a la identidad chilena. En una edición anterior de LIBER, un hombre mayor se acercó al libro y terminó llorando: había trabajado con Vicar en Barcelona. La escena concentra el poder de estos volúmenes. Una publicación recuperada puede funcionar como archivo histórico, pero también como detonante de una memoria íntima que parecía perdida. Mientras Condorito consiguió una expansión internacional, El Guaso Ramón conservó un acento, un paisaje humano y un humor reconociblemente locales. Ponerlo nuevamente en circulación no equivale a encerrarlo en la nostalgia, sino a permitir que otras generaciones observen cómo Chile se imaginó y se dibujó a sí mismo.
Otra figura especialmente querida por la editorial es Chumanguito. Sus aventuras se despliegan en la Patagonia y convocan a los pueblos originarios, al paisaje austral y a la figura del milodón. Hasson lo menciona entre sus favoritos porque allí la historieta abre un territorio propio, alejado de las fórmulas importadas. También está Bicho Plaza, y el trabajo de rescate alcanzó dos revistas que lograron sobrevivir materialmente. Cada hallazgo obliga a reconstruir una genealogía y demuestra cuán vulnerable puede ser el patrimonio impreso cuando no existen políticas suficientes de conservación ni una conciencia extendida sobre su relevancia cultural.
La conversación también recorre los lenguajes que formaron el gusto de Hasson. La ciencia ficción y la línea clara franco-belga ocupan un lugar central, junto con autores chilenos como Themo Lobos y Máximo Carvajal. Al mismo tiempo, reconoce la fuerza comercial que hoy tiene el manga y observa la historieta como una tradición en permanente transformación. La denominación narrativa gráfica ayuda a desmontar la idea de un arte menor: palabra e imagen construyen relatos con la misma capacidad de elaborar personajes, conflictos, atmósferas y memoria que otras formas narrativas. La diferencia está en la gramática de la página y en el modo en que el lector completa el movimiento entre una viñeta y la siguiente.
Pero sostener ese trabajo cultural tiene costos. Aguayo lo dice sin idealizaciones: Nauta Colecciones todavía no es un proyecto rentable. Los ingresos propios ayudan a financiar una cadena que incluye autores, investigadores, diseñadores y equipos de promoción. También recurren a fondos concursables y buscan apoyos internacionales. La fragilidad económica no invalida el proyecto; muestra, más bien, una contradicción conocida por muchas editoriales independientes: producen valor patrimonial, identidad y conocimiento, pero deben hacerlo en un mercado pequeño, con recursos escasos y dificultades de distribución. El libro existe gracias a una red de oficios que suele permanecer invisible para el lector.
"Más que como un negocio, yo lo diría como una fuente de trabajo y una fuente de promoción para la difusión de nuestra cultura". —María Eliana Aguayo
Esa definición desplaza el centro de la rentabilidad inmediata hacia el impacto cultural. Nauta Colecciones genera empleo, activa saberes especializados y ofrece una plataforma a creadoras y creadores. Uno de sus proyectos más reveladores nació de una colaboración con Vivian Lavín y ProChile: un catálogo dedicado a las mujeres en el cómic. Al comienzo imaginaron que encontrarían seis o siete nombres; la búsqueda descubrió cincuenta y seis. La cifra no solo amplió el proyecto, sino que desarmó una percepción heredada sobre un campo supuestamente masculino. Hoy, observa Aguayo, las mujeres ocupan una posición decisiva en la narrativa gráfica, como autoras, ilustradoras, editoras y gestoras.
La investigación realizada para la Cooperativa Gráfica Chilena amplió todavía más el mapa. El estudio y catálogo identificaron a unas cuatrocientas personas trabajando en el ecosistema del cómic en Chile. Detrás de la aparente marginalidad hay, por tanto, una comunidad extensa y diversa. Hacerla visible permite pensar políticas, asociaciones, circuitos de comercialización y acciones internacionales desde datos concretos. También corrige la imagen de la historieta como una práctica aislada: alrededor de ella existe una trama productiva compuesta por escritura, ilustración, impresión, diseño, edición, traducción, librerías, ferias y mediación lectora.
La presencia en LIBER forma parte de esa búsqueda de circulación. Nauta Colecciones firmó un acuerdo relacionado con metadatos con una empresa mexicana y explora la impresión bajo demanda y la incorporación a bases globales. En el mercado editorial contemporáneo, un libro que no cuenta con información normalizada y disponible para distribuidores puede quedar prácticamente invisible, aunque su contenido sea excepcional. La internacionalización comienza muchas veces en esas tareas técnicas: describir bien una obra, facilitar que sea encontrada y hacer posible su impresión cerca del lector. La futura página Nauta Coleccionescolecciones.cl y un boletín permitirán fortalecer el vínculo directo con su comunidad, mientras la participación en FIC durante noviembre abrirá otro espacio de encuentro.
"No es negocio, realmente es un amor". —Moisés Hasson
La frase podría parecer una confesión romántica, pero en Nauta Colecciones ese amor posee método. Está hecho de inventarios, derechos, restauraciones, presupuestos, reuniones, correcciones y años de investigación. También contiene una apuesta por el futuro. Entre los proyectos que preparan aparece una experiencia que reunirá poesía e ilustración, y una obra de Hasson construida a partir de más de mil portadas publicadas desde 1898 hasta el presente. Leídas en secuencia, esas cubiertas pueden contar una historia gráfica de la edición chilena: sus gustos tipográficos, sus tecnologías, sus imaginarios y las maneras en que cada época decidió presentarse ante sus lectores.
Al final de la conversación, la verdadera escala de Nauta Colecciones no se mide únicamente por la cantidad de títulos publicados. Está en la capacidad de transformar una colección privada en memoria compartida; de convertir un hallazgo en trabajo para un equipo; de hacer que un personaje chileno emocione a un antiguo colaborador en Barcelona; de descubrir cincuenta y seis mujeres donde se esperaba encontrar siete; y de mostrar que alrededor del cómic existe una comunidad de cientos de personas. Aguayo y Hasson editan contra el olvido, pero no miran solo hacia atrás. Cada rescate es también una pregunta por los lectores que todavía no conocen estas páginas.
En esa tarea, la historieta deja de ser un objeto lateral y recupera su lugar dentro de la cultura. Sus viñetas conservan las tensiones de una sociedad, las fantasías de una época y los trazos de quienes imaginaron el país antes que nosotros. Nauta Colecciones navega entre archivos y mercados, entre la precariedad y la proyección internacional, guiada por una convicción sencilla y exigente: la memoria gráfica permanece viva cuando vuelve a circular. Quizás por eso sus libros no son mausoleos de papel. Son embarcaciones capaces de llevar una parte de Chile hacia otros puertos y, sobre todo, hacia nuevas generaciones de lectores.
Entrevista emitida el miércoles 7 de octubre de 2026 en Vuelan las Plumas.
#Nauta ColeccionesColecciones #MoisésHasson #MaríaElianaAguayo #HistorietaChilena #NarrativaGráfica #PatrimonioGráfico #CómicChileno #LIBER2026 #VuelanLasPlumas #RadioUChile




