Raro. Una historia gay de Chile
Quien compre este libro y espere encontrar historias escabrosas, o narraciones humorísticas, o el desarrollo de algún personaje gay con una existencia dramática, o cualquier otro tipo de novela de este subgénero, va a sufrir una decepción. Porque este es un libro que se toma en serio el tema. De un modo ameno, pero buscando hacerlo con rigor.
Este texto es un ensayo de corte histórico cuyo eje transversal son los individuos gay en Chile. En él se da cuenta de la recepción que han tenido en las diferentes épocas, cómo la sociedad los ha condenado, soportado, absorbido, escondido y en algún punto y en algunas circunstancias, asimilado aunque sin aceptarlos de un modo sano e integral. Asimismo, relata las estrategias que el mundo gay ha desarrollado para generar un espíritu de cuerpo y algún tipo de cofradía que le permitiese sobrevivir en un ambiente condenatorio.
Empieza en la edad media, que fue la época moldeadora de los hombres que luego serían los conquistadores de América y traerían a estas tierras la enorme carga simbólica de la masculinidad y los comportamientos sexuales adecuados para la sociedad en formación. Es muy interesante constatar, a medida que avanza el recorrido histórico hasta tiempos actuales, cómo las diferentes instituciones abordaban el tema. Por una parte, la prensa, que daba cabida a columnistas con un sesgo marcado, muy homofóbico, una prensa que cubría las noticias vinculadas al mundo gay con opiniones arbitrarias, una prensa que, finalmente, decía lo que la gente quería oír.
Tampoco fue la Iglesia una institución que abriera las mentes y acogiera la diversidad. No fue una instancia de acogimiento, sino que filtraba las opiniones públicas y las procesaba desde las doctrinas eclesiásticas, armando un híbrido que no favorecía el desarrollo de nuevas miradas.
Por otra parte las políticas públicas, especialmente aquellas relacionadas con la salud, entregaban una información lapidaria respecto de la homosexualidad como enfermedad particular y patología colectiva y social. Estos conceptos evolucionaron, pero mantuvieron una línea de evolución torcida.
En este afán moldeador no había políticas educativas o invitación al análisis y a la discusión: la clase dirigente se parapetaba desde el prejuicio y decidía cómo debía enfrentarse esta condición. Es bien interesante oír en las voces de entonces, los términos que se usaban y el modo en que se narraban episodios con vinculación gay. Las palabras nunca han sido inocentes y tampoco lo eran entonces, se cargaban de condena y así se enquistaban en la gente.
Se echa de menos una visión del mundo de las lesbianas. Prácticamente no se las menciona y si bien el autor recoge las voces de las épocas, esta omisión les da razón a las mujeres que se sienten segregadas dentro del mundo gay que no las considera. Tampoco son observados de cerca los transgéneros, travestis y otras manifestaciones del universo gay. Pero independientemente de esto, el libro se lee de un modo ágil y ameno, nos sumerge en una investigación lineal atravesada por un tema horizontal que ha estado presente en nuestra historia.






